11 de mayo de 2013

Capítulo 9

Finalmente llegamos a su casa, era un hotel, todo un hotel para él solo. ¿Cómo lo habría limpiado? Seguro que estaba plagado de zombies. El edificio estaba compuesto de dos partes, que comunicaban por un estrecho pasillo, en la derecha parte derecha estaba la habitación principal, la cafetería y la recepción. En el edificio de la izquierda no podía entrar, Zack no me lo permitía. Me dijo que el dormitorio sería la recepción, donde había dos colchones. Era bastante extraño, como si ya me estuviera esperando.


Eran las seis de la tarde, ya habíamos comido, en la cafetería tenía de todo, esos días comería bien, había desde latas hasta pescado fresco, se notaba que era buen pescador. En un extremo de la sala, tenía un mapa gigante, de unos dos metros cuadrados, muy detallado. Algunos de los edificios de la ciudad estaban tachados con una X roja, ya los habría limpiado y registrado. Copié el mapa en un cuaderno que cogí de la recepción, lo podría necesitar.
Zack tenía un rifle con mirilla, eso no se encuentra en cualquier sitio, servía muy bien para cazar. Le pregunté si tenía más armas, pero dijo que no. No se como habría logrado limpiar todas esas casas y conseguir la comida solamente con un rifle de caza... Mientras tuviera donde dormir y pudiera comer bien, la verdad es que no me importaba. En ese momento había olvidado que tenía que ir a la costa oeste.
-Zack, ¿Tienes pensado moverte de aquí?
-No, me quedaré hasta que me obliguen a irme, o no tenga otra opción.
-¿Y si te quedas sin munición? Sólo tienes un rifle, necesitarás munición tarde o temprano, ¿No?
-Hasta ahora he sobrevivido, no me han mordido, ¿Por qué me voy a ir ahora?- empezaba a coger tono enfurecido
-Lo entiendo, tranquilo, te lo comentaba porque yo quería seguir hacia el oeste y podríamos ir los dos.
-No, yo me quedo aquí, tu puedes sobrevivir sólo con tu escopeta.
-Está bien. De todas maneras no tiene munición y necesito ropa limpia, asi que me quedaré unas semanas.
No respondió, se había cabreado, no entiendo por qué no se quería mover de allí. Tiré mi ropa sucia al suelo y me puse ropa nueva.
Una camiseta blanca, de manga corta y una chaqueta de cuero negra. Los pantalones no me los cambié, los había lavado hace poco.
Pillé unas gafas de sol, nunca vendrían mal.
Estuvimos jugando al póker unas horas, allí había muchos juegos de mesa, y algunos discos, metí uno en mi mochila y me fui a la cama, ya era tarde.

1 comentario:

  1. Hasta ahora me quedé aquí, me está costando mucho trabajo leer, el contraste de la pantalla negra con el fondo blanco me está acabando la vista, veo las letras en las paredes haha pero sí hasta ahora va interesante la historia.

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