9 de mayo de 2013

Capítulo 8

Día 40, había pasado justo una semana desde la primera caza, ahora recorría mi camino bordeando un pantano, en el que había pescado el día anterior, de vez en cuando me encontraba granjas y establos, pero sólo conseguí un objeto de utilidad; Una linterna con la pila casi agotada. No tenía pensado volver a la carretera hasta dentro de un tiempo, era más peligroso y no quería correr riesgos.


Entre unos juncos podía ver algo, se asemejaba a una nutria y me acerqué para comprobarlo... Era un cadáver, y para mi sorpresa tenía un cuchillo en el costado. Aquel cadáver estaba ahí desde hace tiempo, no encontré ningún rastro de sangre cerca. Le saqué el cuchillo, la hoja le había hecho un profundo corte.
Saqué el cuerpo del agua y lo inspeccioné, tenía más cortes en la pierna y heridas en las muñecas, como si hubiera estado prisionero. En el bolsillo de velcro tenía una lupa, la guardé en mi pantalón y volví al tractor. Desde luego estaba en territorio hostil, un propio coto de caza, humana.
Iba mirando el humo que soltaba mi vehículo mientras manejaba el volante. Estaba aproximandome a una ciudad y empezaba a oscurecer, no quería dormir cerca de aquel sádico lugar a si que bajé para ir a pie a alguna de esas casas.
Al llegar, todo era oscuro, no se podía ver nada... Comenzó a sonar un ruido, algo se movía cerca de mí. Saqué la linterna de la mochila, aunque de manera costosa, pues a penas podía distinguir los compartimentos. El objetivo se acercaba más, se oía crujir las hojas cada vez más cerca, encendí la linterna, y pude contemplar un caballo casi encima de mí. El animal, nervioso por la luz, se alzó de manos con un aterrado relincho y un hombre cayo sobre los arbustos, el caballo se perdió al galope en la oscuridad.
-Vaya, ya van dos- murmuró aquel hombre- menuda suerte la mía.
-Soy Zack- me dijo- encantado
-Yo Mark, ¿De dónde has sacado el caballo?
-Lo encontré en una granja, había dos, pero ahora ya no se donde está ninguno- respondió.
-Yo acabo de llegar a la ciudad, no tengo vehículo.
No me podía fiar ni de mi sombra, y como había la MP5 en el tractor preferia ocultarlo.
-¿Enserio? ¿Y de dónde vienes? Puedes quedarte en mi casa- dijo Zack.
-Del este, muchas gracias, la verdad es que buscaba un sitio seguro.
-Sígueme entonces, llevo aquí desde que comenzó todo, lo conozco como la palma de mi mano.
-Y... ¿Vives con alguien más?- no quise mencionar el cadáver que antes había visto.
-No, estoy sólo, pero tengo bastantes provisiones, ¿Cuántos años tienes muchacho? Yo 38.
-20, en dos meses 21.
Seguí sus instrucciones y me guió hasta su casa, iluminando el camino con mi linterna. Aquel hombre parecía más viejo de lo que era en realidad y sus ojos decían saber mas de lo que contaba. Era moreno, tenía el pelo negro como un cuervo, los ojos de color gris oscuro  un gesto tranquilo y calmado, hasta que me demostrara lo contrario.

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