8 de mayo de 2013

Capítulo 7

Ya había salido con el tractor de allí hace 70 minutos, circulaban bastante lento, a unos 30km/h, la carretera no estaba asfaltada, como me desvié al ir al granero tenía un trecho por recorrer para llegar a la 66 de nuevo. Esta vez decidí ir por el lateral, por la llanura de las praderas, entré en aquella explanada cuando el sol se ocultaba en el horizonte. A lo lejos también de podía divisar algo, parecía un bosque, allí descansaria un poco.


 Transcurridos 30 minutos, llegó a su destino, en efecto, era un bosque, no tenía muchos arbustos, asi que aprovechó los que había para hacer una hoguera, estaría más cómodo. En aquel bosque no parecía haber ni un alma, pero cuando encendió el fuego se empezó a escuchar movimiento de las copas de los árboles, ¿habría alguien allí escondido? Me asusté un poco y por si acaso me armé. Al final sólo eran un par de ardillas, una se quedó mirándome desde una rama a unos dos metros del suelo. Sin dudarlo, aproveché la ocasión y le arrojé el machete, acertando en el blanco. La ardilla cayó a las hojas marrones y secas por el otoño.
Había tenido mucha suerte, carne fresca para cenar, en vez de tanta lata de conserva.
Después de comerme al animal, seguía teniendo hambre pero sabía que no podía gastar mi comida en exceso, tampoco me sobraba.
Debía reposar, mi tobillo aún me molestaba, me subí al tractor. El primer superviviente al que vi morir fue un niño, tenía 8 años ssegún me había dicho y sus padres le habían dejado sólo en casa, con su canguro, que tampoco sabía donde estaba. No podía haber dejado al niño allí sólo, metido en su armario mientras repetía con miedo; "Volverán, volverán a por mí"
No sabía si se refería a los caminantes o a sus familiares, le dije que todo saldría bien, no iba a pasar nada. Ya en su cocina, le pedí que esperara en la puerta mientras registraba los cajones, y sin que yo me diera cuenta, un zombie ya le había mordido el cuello, el chico gritaba sin parar, desalentado, finalmente cayó al suelo. Cogí un tenedor que había sobre la encimera y se lo atravesé al zombie repetidas veces, estaba furioso, en parte el niño había muerto por mi culpa... Debía hacer lo correcto, le apunté a la cabeza con la M9 y disparé, sin importarme demasiado que los otros cambiantes me oyeran. ¿Cómo habría entrado ese zombie? Entonces me fijé en su ropa, llevaba un.delantal de cocina, era una chica morena y de pequeña estatura, algo más del metro y medio... Era la canguro del chico.
-Nadie hay más indefenso que quien no espera un ataque- me dije a mi mismo.
Al fin conseguí dormir, mañana iba a ser un día largo, necesitaba descansar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario