7 de mayo de 2013

Capítulo 4

Ya había transcurrido más de un mes, desde que comenzó la invasión, todos hemos cambiado, debes hacer lo necesario para sobrevivir, no dudes ni un segundo. Había dejado la bici en una parada de autobús turístico justo en el extremo de la ciudad, tenía preparada la mochila, faltaban tres minutos para el cambio de turno de la torre, cada vez estaba más nervioso, le puse el silenciador a la M9. Respiré profundo un minuto y esperé mirando a la torre con los prismáticos.


El francotirador bajó de la torre, me puse en marcha, todo lo deprisa que pude, fui corriendo hacia la parada, al llegar a la esquina, dando la vuelta me sorprendí, había un hombre encendiendo un cigarro, aquel tipo era de hueso ancho, parecía bastante pesado, vestía una chaqueta de cuero negra, con parches en la espalda, llevaba un cinturón grueso de vaquero en el que guardaba su revólver, yo debía llegar rápido, estaba indeciso, no pude hacer otra cosa, desenfundé la M9 y le disparé en el pecho, seguidamente cayó sobre el asfalto, inundándolo poco a poco con un charco de sangre. Cogí la bici y me puse a pedalear hacia la carretera secundaria, paré tras un arbusto y saqué los prismáticos, apunte hacia la torre y aún no había nadie, el tío al que maté sería al que le tocaba el siguiente turno, aunque a ciencia cierta no sabía si aún estaba vivo. Debes matar para sobrevivir, si no comes te comen, es como el mundo animal. ¿Por qué no dejé inconsciente a aquel hombre en vez de dispararle? No lo se, no podía perder ni un momento a si que me fui de allí, espero no encontrarme con esos asesinos de nuevo, aunque no se si les puedo llamar así, ahora soy uno de ellos.

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