6 de mayo de 2013

Capítulo 3

Ya ha pasado un mes desde que cogí esta endemoniada carretera, he visto morir a dos personas, cada vez deseo menos ir hacia la costa oeste. Aquel grupo volverá a aparecer por algún lado, seguro que planean como quitarme mi equipo, ya me han destrozado la harley. Con la herida del brazo a penas puedo apuntar con la MP5, no debí asaltar su campamento. Serán unos 4 o 5, tengo que salir de este pueblo como sea, sin hacer ruido...



Reorganicé mi equipo, la MP5, la M9, el silenciador, algo de munición, el machete, la bolsa de sangre que aún no había sido de utilidad, unos prismáticos, tres o cuatro latas saqueadas en la iglesia, el mapa, la brújula, unas herramientas y los sprays que tampoco había usado. Ya no tenía la moto, había cogido una bici de un garaje para que no me escucharan cuando me moviese. Lo tenía bastante crudo, ellos tenían demasiadas armas, habrían asaltado un cuartel militar. Me puse manos a la obra, tenía los planos del pueblo, conseguidos con la ayuda del zombie del ayuntamiento, que los tenía en su camiseta. El pueblo tenía dos calles principales, que cortaban en el centro del pueblo, donde estaba la iglesia, alrededor de ella el campamento de asesinos. Tendrían muy buen equipo, pero su organización era pésima, lo que me daba ventaja. Al sur del pueblo había un supermercado, rodeado con sacos, pero de todas maneras era inseguro, tenía demasiadas entradas. En el norte estaba el ayuntamiento, no muy grande, pues era un pueblo pequeño. Yo estaba algo más al oeste, refugiado en una casa pequeña, con pocas ventanas, pero sabía que tarde o temprano vendrían. En el centro del pueblo también había una torre de bomberos, desde la que se podía vigilar todo el pueblo, en ella siempre había un francotirador, cada hora se cambiaban el puesto, dejando un intervalo de cinco minutos.

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