16 de mayo de 2013

Capítulo 14

Estaba en una cama dentro de una habitación pequeña, una vela iluminaba la sala, la cortina tapaba la luz de la ventana aunque aún así se traspasaba un poco. Me levanté un segundo y volví a tumbarme, no podía hacer fuerza con la pierna. Levanté la sábana y vi que llevaba un vendaje. No recordaba nada de lo ocurrido. Se abrió la puerta y se asomó una chica, tenía el cabello rojizo como el fuego y ojos verdes, extendió sus brazos y dejó en la mesa una bandeja con un café caliente y una tostada. Se fue de la misma manera que había entrado.


Estaba ambriento a si que alcancé el desayuno y lo coloqué en la cama. Cuando lo acabé la chica volvió a entrar.
-Veo que ya estás despierto, llevas dormido casi un día.
-¿Do... Dónde está Jimmy? -dije.
-No había nadie más cuando te encontré, ¿Ya estás bien?
-Si, gracias por el desayuno, esto...
-Ah, Alexa -dijo esbozando una sonrisa- ¿Y tú que?
-Mark -respondí devolviéndole el gesto.
-Bueno pues Mark, tienes que descansar, te traeré un bastón para que puedas caminar -dijo, recogiendo la bandeja con la taza vacía.
-Gracias -susurré tumbándome de nuevo.
Me desperté unas horas más tarde, me levanté y cogí el bastón apoyado en la pared. Saliendo de la habitación había un pasillo largo, con las ventanas tapiadas lo que hacía que la luz a penas se distinguiera. Al final del pasillo se encontraba la cocina, con una gran mesa y ocho sillas. Sentada en una de ellas estaba Alexa, preparando otro café.
-Por casualidad, ¿Hay alguien más viviendo aquí?
-No, vivía con mi hermano pero nos separamos en el bosque y no le encontré.
-Lo siento -respondí- a mi me sucedió lo mismo momentos antes de que me encontraras, estaba con Jimmy, un amigo.
-¿Y vuestro vechículo? Tu AK la puedes coger de la habitación de armas, la primera del pasillo. Estamos en un tercer piso, en unos edificios residenciales a las afueras de la ciudad.
-¿Cómo es que estabas en el centro de la ciudad? ¿Necesitas comida?
-Estaba buscando a mi hermano y no, no necesitamos comida. A partir de ahora somos un grupo, si tu quieres, claro.
-Por supuesto -respondí rapidamente- ayudaré en lo que haga falta.
Alexa mostró su agradable sonrisa y se levantó de la mesa.
-¿Entonces me ayudarás a buscar a mi hermano?
-Claro, saldré en un rato.
-Tienes que reposar, además, saldremos los dos juntos, para evitar problemas.
Me mostró las vistas desde la ventana de la cocina, se podía ver la ciudad y el laboratorio dónde nos refugiamos Jimmy y yo, aprovecharía para ir cuando buscásemos a su hermano.
-¿Cómo has sobrevivido aquí? Esto está plagado de zombies.
-Igual que lo has hecho tú -respondió riendo- tengo dos revólveres.
-Sí, y por lo que veo tienes puntería.
-Hace más falta la inteligencia que la precisión amigo -dijo volviendo a reír.
Su sonrisa era lo más bonito que había visto en dos meses, parecía otra razón para seguir vivo. Alexa abandonó la sala. Yo seguí contemplando la ciudad. Allí estaban todos esos infectados, esperando otro objetivo con el que alimentarse.

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho lo que he leído, seguiré leyendo :)

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