13 de mayo de 2013

Capítulo 12

Le había perdido, acababamos de entrar en un centro comercial hacía unos minutos, estaba plagado de infectados, aparecían de debajo de las piedras.
- ¡Jimmy!- gritaba- ¿Dónde se habrá metido...?
Estabamos en la zona del cine cuando le perdí, no habría ido lejos.
-¡Mark, aquí, ayúdame!- dijo respondiendo a la llamada, estaba en la sala 5.
Fui corriendo hacia él.
-¿Por qué estás aquí, vienes a ver una película o qué?- bromeé cansado.
-Iba al baño del final del pasillo, seguro que no te hace tanta gracia cuando veas lo que hay detrás de la puerta.



Jimmy se apartó de la puerta, los zombies salían de tres en tres, teníamos que desaparecer de allí.
-En la sala 8 hay una salida de emergencia, da directamente al exterior- dijo Jimmy mientras disparaba.
-Ve yendo, yo te sigo ahora, con el AK acabaremos antes- le quité el seguro y empecé a disparar.
En aquel momento sentí que podía escuchar cada bala, ver como descuartizaban a esos muertos vivientes con sed de sangre.
-Por aquí, ¡Esta es la sala 8!, allí está la puerta- señaló.
Me metí en el interior, Jimmy cerró la puerta y colocó la escoba en horizontal para darnos unos minutos de ventaja. En aquella sala no había ningún infectado, me tranquilizó un poco.
-Venga, hay que darse prisa.
-Lo se- respondí- tengo que respirar un segundo.
Recargué mi arma y resoplé... La puerta se derrumbó, esta era más pequeña y sólo permitía entrar de uno en uno. Salimos por la de emergencia, había unas escaleras anchas hasta la calle, delante se podía ver un restaurante, parecía ser de lujo. Fuimos corriendo hacia esa dirección, había un parking privado, todo eran coches de alta gama, nos subimos en un Porsche de color plata. Intenté hacer un puente para arrancar el coche.
-No tardes mucho -dijo Jimmy.
-Silencio, que no me concentro.
Terminé de colocar los cables, giramos la llave, encontrada en la guantera y aceleramos.
Se produjo un silencio prolongado mientras conducíamos, Jimmy irrumpió:
-¿Por qué conduces tú? -preguntó.
-No hay que ponerse así, si quieres te cedo el volante -respondí.
-No hace falta, lo digo porque nunca he conducido un Porsche.
-Yo tampoco hasta ahora -bromeé riendo.
Puse uno de los discos que encontré en el hotel, "The house of the rising sun" sonaba en ese momento.
-¿Por qué no ponemos la radio? -propuso Jimmy- Podría haber alguien emitiendo.
Así lo hice, cambiando de emisora mientras sujetaba el volante, no parecía que retransmitieran nada, hasta que nos detuvimos en una, llegaban transmisiones entrecortadas. Hablaban sobre un lugar seguro, en Los Ángeles, junto a la costa, decían tener provisiones y cama para todos. Parecía creíble, Jimmy y yo nos miramos, no teníamos un lugar fijo donde ir, asentimos con la cabeza.
Se produjo otro silencio durante cuatro minutos.
-P... Podría ser una mala idea -tartamudeé- Tan sólo era una grabación.
-Tampoco tenemos muchas opciones -respondió con razón.
-Eso es verdad, pues hacia Los Ángeles.

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