11 de mayo de 2013

Capítulo 10

Había ido detrás del hotel, donde estaba el aparcamiento, había muchísimos vehículos. Una caravana, una furgoneta de mudanzas, un 4x4, incluso un coche de rally. Además, allí estaba mi tractor, vacío, se había quedado la MP5. Esto empezaba a ser sospechoso.
Nuevamente fui al edificio y le encontré desayunando, eran las 12, me había despertado un poco tarde, debería de haberse levantado unas horas antes para dar una vuelta por los alrededores. Me senté junto a él, preparándome unas tostadas para mí también.


-¿Qué tal has dormido?- le pregunté.
-Bien, hoy iré a pescar a las 4, después de comer.
-Hay muchos coches en el aparcamiento, ¿No?- le dije sin hacer caso a lo de la pesca.
-¡Ah! Si, ya estaban aquí cuando yo llegué.
No cabía duda de que me estaba mintiendo, el llevaba aquí desde que empezó todo.
-Entonces... ¿Nada nuevo?- dije mientras untaba la mantequilla en mi tostada.
-No, me he despertado unos minutos antes que tú y me he puesto a desayundar, nada más.
-Genial, yo me prepararé para dar una vuelta, ¿puedo coger algún coche?
-Preferiría que no, puedes llevarte el 4x4, pero que vuelva.
-Guay, adiós.
¿Que habría sido de las personas que conducían los vehículos? Era bastante difícil que se hubieran marchado dejándolos allí. ¿Era Zack un saqueador y robaba a todos los visitantes? Si era así no entendía por qué me trataba bien. Y, ¿Qué habría en el edificio en el que no me dejaba acceder? Aún no podía entrar, él estaba allí.
Me subí al 4x4, las llaves estaban puestas, arranqué y saqué mi cuaderno, necesitaba descubrir más cosas. Visité las casas marcadas con la X en el mapa. La primera era un piso pequeño, estaba completamente quemado, seguro que ya no quedaba nada allí, estaba todo negro.
El segundo edificio era un chalet algo alejado del centro de la ciudad, parecía normal, no estaba en malas condiciones. Entré por la ventana, la puerta no se podía abrir, estaba atascada. Ni un zombie, registré la casa de arriba a abajo y nada. Lo que encontré, fueron restos de granadas de humo y lacrimógenas. Seguro que Zack había hecho todo eso, tenía gasolina de sobra, incendiaría el primer edificio y iría con su equipo al segundo, para arrasar con el que estuviera allí, seguro que también mató al hombre del lago, no cabía duda de que era un saqueador y seguro que tenía mucho más que un simple rifle. Lo guardaría en el edificio grande del hotel, por eso no me dejaba pasar, ¿Querría matarme, como a los demás? Pronto lo descubriría.
Había salido a pescar hacía media hora, tenía que darme prisa si no quería acabar muerto, pasé el pasillo corriendo y me subí al ascensor, sabía que no funcionaba pero así sabría cuantos pisos eran, cuatro. Subí las escaleras hacia el segundo piso, cinco habitaciones, nada sospechoso en ninguna de ellas, corrí hasta el siguiente, tercer piso se leía en el cartel, otros cinco cuartos, ni cadáveres ni armas, estaba vacío. Sólo había recorrido tres pisos y no había más escaleras. Entonces caí en la cuenta de que había un piso de planta baja. Bajé lo más rápido que pude, ya en el subsuelo, se podían ver dos puertas que daban a un mismo cuarto, abrí una de ellas y entré, todo era oscuro salvo por una ventana por la que entraba el sol situada en la parte de arriba de la pared. Sonaban ruidos, rapidamente encendí una vela que había junto a una caja de cerillas, iluminadas por el sol. En esa habitación había gente retenida y amordazada, eran cuatro personas, tres de ellas no respiraban, sólo pude hablar con uno, tras quitarle la cinta aislante de la boca:
-Tienes que irte, libérame y te ayudaré, Zack retiene a todos sus huéspedes, te quitará todo y te dejará morir de hambre aquí.
-¿Dónde están las llaves de las esposas? ¡Hay que darse prisa!
-En ese cajón- respondió indicándome con la cabeza.
En ese preciso momento, mientras lo abría, entró Zack con mi Winchester y me golpeó en la cabeza, haciéndome perder el conocimiento.

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