12 de agosto de 2013

Capítulo 17

Llevábamos tres días registrando los edificios industriales de la periferia de la ciudad, esperando encontrar más herramientas por si tuviéramos que reparar averías en dirección a Los Ángeles. – Ya tenemos suficiente –Dijo Alexa. – Volvamos –Asentí.

Camino de vuelta a casa, pasamos por el laboratorio de la ciudad. – No lo hemos registrado aún, ¿No? –Pregunté. Alexa negó con la cabeza y nos adentramos en el edificio. Aún seguían allí las camas improvisadas que hicimos Jimmy y yo con los forrajes de los asientos del coche. Había una mesa blanca y cuadrada en el centro de la sala, sobre ella había recipientes de cristal vacíos de diferentes tamaños y muchos cuadernos escritos con letra ilegible y números sin sentido. Los armarios de la pared estaban abiertos, como si otro grupo de supervivientes hubiera venido en busca de algo. Al otro lado de la sala se podía ver una puerta sellada, como si fuera una caja fuerte, a la derecha había un panel que se conectaba a ella. Se debía introducir un número de cuatro dígitos. Probé seguidas veces varias series de números: 1234, 0000 y otras aleatorias para ver si daba con ella por suerte. Alexa no me prestaba atención, seguía pasando hojas de los apuntes que estaban sobre la mesa. – Prueba con 7382 –Dijo. – "No válido" –Respondí. – 4655 –Volvió a sugerir. Hice caso y se iluminó una luz verde en el panel, "Válido". Alexa y yo nos miramos y entramos seguidamente. Era un habitáculo pequeño, repleto de cajones y armarios con vidrieras. Estaba más limpio que la sala anterior, desde luego. Excepto por una cosa, un cuerpo de piel color gris de un metro setenta con una bata blanca que yacía tumbado en el suelo, con un agujero de bala que le atravesaba desde la garganta a la parte superior de la cabeza. Tenía una Tokarev TT-33 vieja y oxidada, probablemente de la segunda guerra mundial, no la cogimos, a penas nos serviría y habría que tirarla enseguida. Probablemente aquel científico había preferido suicidarse a afrontar el ataque.

Uno de los cajones que abrimos contenía un informe relacionado con la infección: "El virus Z, el fin del mundo se acerca. El virus Z afecta a todas las criaturas vivas a través del contacto sanguíneo sin tener en cuenta el tamaño o la especie. Es un cien por cien contagioso, cuando entra la sangre infectada en tu organismo es letal. Los síntomas que hemos logrado obtener con nuestros pacientes son los siguientes: Primera hora » Cambio de color de piel en la zona afectada. Segunda hora » Fiebre y convulsiones. Tercera hora » Aumento de la fiebre pasando los 40º centígrados. Descordinación muscular y dolor en las articulaciones. Cuarta hora » Parálisis en la mayor parte de los músculos. Quinta hora » Parada cardíaca. Sexta hora » Actuación total del virus y resurreción.
En algunos casos puede llegar a acelerarse. Se recomienda ejecutar al individuo antes de la cuarta hora si no es posible usar el tratamiento, asegurándose de eliminar el cerebro.

"¿Tratamiento?", pensé, debía de haber algo por allí. Seguimos buscando de forma nerviosa hasta que dimos con el escrito, se podía leer: Tratamiento y maneras de combatir el virus (en desarrollo) "Una vez que el humano se infecta no se puede hacer gran cosa por salvarlo, o al menos, no todavía, debido a que el Z es un virus y no una bacteria. Cualquier uso de antibióticos no hará efecto o empeorará la situación. La única forma de combatir el virus es la inmunización, en desarrollo, seguimos formando anticuerpos para hallar la cura. Puede resultar inútil en algunos casos que la infección sea grave. Se sigue llevando a cabo la investigación genética. La persona que muera tras ser mordida debe ser directamente eli..." La hoja no continuaba.

18 de mayo de 2013

Capítulo 16

Llegué al tercer piso tras el cansado recorrido. Llamé a la puerta y Alexa abrió. En ese momento me desmayé y caí al suelo.

Cuando recobré el sentido estaba Alexa llorando apoyada sobre mí. 

–He visto... He visto a mi hermano –dijo sollozando.

Le miré a los ojos, no podía hablar.

–Era uno de ellos... –continuó.

–Intentaba volver –vocalicé– pero no pudimos hacer nada.

Entonces Alexa miró toda la sangre de mi ropa y comprendió que había estado con él cuando todavía no era un zombie. 

–Tenemos que ocuparnos de él –dijo secándose las lágrimas– No puedo dejarle así.

Asentí sin decir nada para no entristecerla más. Ambos nos levantamos del suelo.

–Mark, prométeme que nunca me abandonarás... Si te vas no habría ningún motivo para seguir viviendo en este mundo.

–Te lo prometo –dije abrazándola.

Mostró una sonrisa en su gesto triste y se fue a su habitación.

Estábamos junto a la iglesia, siguiendo en silencio al objetivo, no queríamos alarmar a más infectados.

–Seré yo quien lo haga –susurró Alexa.

–Está bien –respondí– pero intenta no entrenerte, cada vez hay más zombies merodeando.

El hermano de Alexa, o lo que quedaba de él, se dio la vuelta y alzó su cabeza. Alexa enmudeció y aferró su revólver con las dos manos. El zombie corría hacía ella, como si no hubiera comido nada en meses babeando y gruñendo. Cada vez estaba más cerca y Alexa seguía empuñando el revólver sin disparar. No se que pretendía pero debía acabar rápido. Un instante después se el zombie se abalanzó sobre ella.

–¡Alexa! –grité.

Desenfundé mi M9 y noté una presión en mi tobillo que me hizo caer sobre la acera y perder mi arma. La mano de un monstruoso zombie sin la parte trasera de su cuerpo se cerraba sobre mi pie.
Aterrado, saqué el machete de su funda y lo clavé en su vulnerable cuello. Me volví, aturdido, decenas de infectados se aproximaban corriendo. Sin perder un momento me levanté y vi a Alexa forcejeando con su hermano sobre el asfalto. Arrojé el cuchillo desde unos metros más allá, atravesando el cráneo del zombie. Corrí hacia allí y ayudé a Alexa a levantare.

–Lo siento... –pronunció Alexa.

–Tenemos que irnos, mira eso –dije señalando la horda que se acercaba– ¿Estás bien?


17 de mayo de 2013

Capítulo 15

Al amanecer los rayos del sol entraron por la ventana de la cocina, me había quedado dormido allí. Aún eran las 8, fui hasta la habitación de Alexa por el pasillo, todavía no se había levantado. Me dirigí a la cocina de nuevo y comencé a preparar el desayuno, dos cafés y dos tostadas, tampoco se podía ver mucha variedad.
Los puse sobre la mesa y miré de nuevo a la ventana... Un grupo de caminantes rodeaban un edificio, era una torre de bomberos.

16 de mayo de 2013

Capítulo 14

Estaba en una cama dentro de una habitación pequeña, una vela iluminaba la sala, la cortina tapaba la luz de la ventana aunque aún así se traspasaba un poco. Me levanté un segundo y volví a tumbarme, no podía hacer fuerza con la pierna. Levanté la sábana y vi que llevaba un vendaje. No recordaba nada de lo ocurrido. Se abrió la puerta y se asomó una chica, tenía el cabello rojizo como el fuego y ojos verdes, extendió sus brazos y dejó en la mesa una bandeja con un café caliente y una tostada. Se fue de la misma manera que había entrado.

13 de mayo de 2013

Capítulo 13

Llevaba dos semanas con Jimmy, casi dos meses desde que empezó la invasión.
Habíamos parado en otra ciudad y teníamos un problema; estaba plagada de caminantes, no podíamos salir.
Nos alojábamos en un laboratorio que limpiamos al llegar, los infectados no podían entrar pero nos estabamos quedando sin comida.

Capítulo 12

Le había perdido, acababamos de entrar en un centro comercial hacía unos minutos, estaba plagado de infectados, aparecían de debajo de las piedras.
- ¡Jimmy!- gritaba- ¿Dónde se habrá metido...?
Estabamos en la zona del cine cuando le perdí, no habría ido lejos.
-¡Mark, aquí, ayúdame!- dijo respondiendo a la llamada, estaba en la sala 5.
Fui corriendo hacia él.
-¿Por qué estás aquí, vienes a ver una película o qué?- bromeé cansado.
-Iba al baño del final del pasillo, seguro que no te hace tanta gracia cuando veas lo que hay detrás de la puerta.

12 de mayo de 2013

Capítulo 11

Recuperé el conocimiento, estaba atado con una cuerda alejado del otro hombre atrapado, tenía la misma edad que él, unos 35 años, era castaño y alto, parecía fuerte, no se como se las arreglaria Zack para cogerle.
En ese momento, entró por la puerta, se acercó a mí, se puso de cuclillas y comenzó a hablarme...